E. Oración
Ficha 14 – La cuestión social se ha convertido radicalmente en una cuestión antropológica
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Por cuanto uno se sienta solo, asediado por enemigos de todo tipo (personas, sucesos, modo de vivir contrarios al propio), casi abandonados por el mismo Dios, el alma encuentra en Dios la roca de su seguridad y el cosuelo de sus lágrimas.
«Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente: ¿Cuándo iré a contemplar el rostro de Dios?
¿Por qué te deprimes, alma mía? ¿Por qué te inquietas? Espera en Dios, y yo volveré a darle gracias, a él, que es mi salvador y mi Dios
De día, el Señor me dará su gracia; y de noche, cantaré mi alabanza al Dios de mi vida.
Diré a mi Dios: «Mi Roca, ¿por qué me has olvidado? ¿Por qué tendré que estar triste, oprimido por mi enemigo?».
Mis huesos se quebrantan por la burla de mis adversarios; mientras me preguntan sin cesar: «¿Dónde está tu Dios?»
¿Por qué te deprimes, alma mía? ¿Por qué te inquietas? Espera en Dios, y yo volveré a darle gracias, a él, que es mi salvador y mi Dios» (Del Salmo 42)