A. El pensamiento
Ficha 14 – La cuestión social se ha convertido radicalmente en una cuestión antropológica
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La segunda parte del cap. VI ronda un tema crítico, la bioética, para extenderse sobre el necesario soporte que es el alma del ser humano y la dimensión espiritual de la vida.
1. “La bioética es un campo prioritario y crucial en la lucha cultural entre el absolutismo de la técnica y la responsabilidad moral”. Emerge la “cuestión fundamental: si el hombre es un producto de sí mismo o si depende de Dios”, la elección entre la “razón abierta a la trascendencia o una razón encerrada en la inmanencia”. Aquí está el peligro: “Atraída por el puro quehacer técnico, la razón sin la fe se ve avocada a perderse en la ilusión de su propia omnipotencia. La fe sin la razón corre el riesgo de alejarse de la vida concreta de las personas” (n. 74).
2. “La cuestión social se ha convertido radicalmente en una cuestión antropológica”, porque implica la concepción y la manipulación de la vida. Hoy se han alcanzado sus raíces, creando la “la cultura actual del desencanto total”, sin ningún misterio. Se presentan diversas expresiones: un uso desordenado de la fecundación in vitro, una investigación salvaje sobre los embriones, la posibilidad de la clonación e hibridación humana, detrás del aborto está en germen una sistemática planificación eugenésica de los nacimientos, preparando el camino a una mens eutanásica (n. 75).
3. En nombre de un “espíritu tecnicista”, la vida interior” es explicada sólo “desde un punto de vista psicológico, e incluso meramente neurológico”. En verdad “el problema del desarrollo está estrechamente relacionado con el concepto que tengamos del alma del hombre,  … y la salud del alma se confunde con el bienestar emotivo”. “El desarrollo debe abarcar, además de un progreso material, uno espiritual”. “Nuevas formas de esclavitud, como la droga, y la desesperación en la que caen tantas personas, tienen una explicación no sólo sociológica o psicológica, sino esencialmente espiritual”. No hay desarrollo pleno ni un bien común universal sin el bien espiritual y moral de las personas” (n. 76). “la dimensión espiritual” viene a superar la visión materialista de los acontecimientos humanos” (n. 77).