Ficha 12 - Áreas
emergentes necesitadas de solidaridad
En
la segunda parte del cap. V están indicados ámbitos
privilegiados en los cuales se aplica el doble criterio de
subsidiariedad y de solidaridad.
1.
La cooperación para el desarrollo no debe atender solo la
dimensión económica; ella debe convertirse en “una
gran ocasión para el
encuentro cultural y humano”, no ofreciendo solamente recursos
económicos o materiales, sino instaurando un diálogo
profundo con los ciudadanos de los países pobres, reconociendo
las múltiples convergencias éticas entre donantes y
beneficiarios (n. 59).
2.
En esta prospectiva “la ayuda al desarrollo de los países
pobres debe considerarse un verdadero instrumento de creación
de riqueza para todos”. Acciones concretas: destinar mayores
cuotas del producto interno bruto, revisar las políticas de
asistencia, mejorar los servicios sociales, favorecer una
subsidiariedad fiscal, es decir el control de los ciudadanos
respecto de los impuestos que ellos han pagado al Estado (n.
69).
3.
La solidaridad necesita la promoción
“un mayor acceso a
la educación
”, profesional, pero también de la persona en su
totalidad; lo cual tiene un directo apoyo con el “turismo
internacional” superando el lado puramente consumista por un
“verdadero encuentro entre personas y culturas” (n.
61).
4.
Áreas necesitadas de atención son el
“fenómeno de la
migración”,
fenómeno social de naturaleza epocal que requiere de una
fuerte y previsora política de cooperación
internacional” (n. 62).
5.
Debe ser considerado como urgente la relación directa entre
“pobreza y
desocupación.”
Ha de estar al centro “la dignidad del trabajo
humano” (n. 63). A
ellos se vincula el rol de las “organizaciones sindicales de los
trabajadores”
llamadas a reestablecer los intereses de categoría con los
trabajadores no inscritos y de otros pueblos (n.
64).
De
igual modo “los
consumidores y sus asociaciones” han de superar la sola necesidad de comprar,
desconectado de “una
responsabilidad social” del consumidor, haciendo propia una mayor
sobriedad y favoreciendo formas de nuevas de cooperación en la
adquisición de los productos (n. 68).
6.
Es necesario que “las
finanzas mismas…tras su mala utilización,
… vuelvan a ser un
instrumento encaminado a producir mejor riqueza y
desarrollo”.
Además debe ser reforzada la experiencia de la
microfinanciación,
sobre todo en estos momentos dramáticos para los sectores
más vulnerables de la población, ante la amenaza de la
usura (n. 66). “Ante el imparable aumento de la
interdependencia mundial” se impone siente mucho la urgencia
de la reforma tanto de la Organización de las Naciones
Unidas como de la
arquitectura económica y
financiera internacional” , en vistas de una “Autoridad política
mundial” ya esbozada
por el Beato Juan XXIII (n. 67).