E. Oración
Ficha 8 – La fraternidad rige el desarrollo económico y la sociedad civil
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El Salmo se refiere al examen de conciencia necesario para ingresar en el templo del Señor: reconocer que Dios es el Señor y que son necesarios “manos inocentes y puro corazon”, sin ídolos y sin engaño.
«Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes porque él la fundó sobre los mares, él la afirmó sobre las corrientes del océano. ¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor y permanecer en su recinto sagrado?
El que tiene las manos limpias y puro el corazón; el que no rinde culto a los ídolos ni jura falsamente:
él recibirá la bendición del Señor, la recompensa de Dios, su Salvador.
Así son los que buscan al Señor, los que buscan tu rostro, Dios de Jacob.
¡Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria!
¡Y quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor, el fuerte, el poderoso, el Señor poderoso no los combates.
¡Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria!
¿Y quién es ese Rey de la gloria? El Rey de la gloria es el Señor de los ejércitos» (Salmo  24).