A. El pensamiento
Ficha 6 – Dios es el garante del verdadero desarrollo del hombre
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Continúa el análisis del cap. II sobre la verdad del desarrollo humano. El Papa refiere los peligros de un desarrollo deformado con precisas indicaciones de cambio, sintetizables en la afirmación: “Dios es el garante del verdadero desarrollo del hombre” (n. 29).
Tres son los riesgos específicos denunciados
1. El primero es “el hambre causa todavía muchas víctimas entre tantos”. No es la carencia de los recursos, sino las instituciones que no favorecen políticas agrícolas adecuadas ni la justa distribución de alimentos. Respuesta: “es necesario que madure una conciencia solidaria que considere la alimentación y el acceso al agua como derechos universales de todos los seres humanos, sin distinciones ni discriminaciones” (n. 27).
2. El segundo riesgo se refiere al “respeto a la vida”, invocado por todos, pero sujeto a las frecuentes prácticas antinatalistas, entre las cuales el aborto tan accesible. Respuesta: “La apertura a la vida está en el centro del verdadero desarrollo.” (n. 28).
3. Tercer riesgo: “la negación del derecho a la libertad religiosa” a través de violencias en el nombre de Dios, fanatismo religioso, difusión de la indiferencia religiosa y del ateismo práctico, con la exportación de esta mentalidad en los países más pobres. Respuesta: “Dios es el garante del verdadero desarrollo del hombre en cuanto, habiéndolo creado a su imagen, funda también su dignidad trascendente y alimenta su anhelo constitutivo de «ser más»” (n. 29).
4. El Papa propone algunos indicadores de acción: realizar “un esfuerzo para que los diferentes ámbitos del saber humano sean interactivos” basados en el doble polo: “el amor rico en inteligencia y la inteligencia llena de amor” (n. 30); promover la “dimensión interdisciplinar” de la cual la DSI es mediación eficaz alcanzado un diálogo entre valoraciones morales e investigación científica rompiendo la excesiva sectorización del saber (n. 31); la búsqueda de nuevas soluciones colocando como “como prioridad el objetivo del acceso al trabajo”, recordando que “loscostes humanos son siempre también costes económicos” (n. 32).