Ficha 5 – Los
nodos del desarrollo hoy
En
el capítulo 2, Benedicto XVI afronta globalmente un tema
decisivo: como entender el desarrollo humano en nuestro
tiempo.
1.
Se puede decir que las esperanzas de Pablo VI de un desarrollo en
grado de producir “un crecimiento real, extensible a todos y
concretamente sostenible” (n. 21) son dignas de ser
relanzadas con un sentido más agudo de la realidad, teniendo
cuenta de los grandas cambio experimentados, entre los cuales la
globalización, es decir “el estallido de la interdependencia
planetaria” (n. 33).
Se hace así necesaria una “nueva síntesis
humanística” entre los indicadores materiales y la
vision personalística cristiana, operando “un nuevo
discernimiento y una nueva proyectualidad” (n.
21).
A
este punto Benedicto XVI expresa brillantemente los mayores nodos a
los cuales está sujeto el desarrollo, aportando la respuesta
justa.
El
desarrollo es por su naturaleza “poli céntrico” y
como tal debe ser estudiado y practicado.
Existe ciertamente el punto de vista
económico, pero aquí el desarrollo es “aquejado
por desviaciones y
problemas dramáticos” (n. 21), entre los cuales el crecimiento
de la desigualdad entre ricos y pobres, la corrupción, la
ilegalidad, la explotación, proteccionismos egoístas (n.
22). Respuesta: “No basta progresar sólo desde el punto de
vista económico y tecnológico. El desarrollo necesita ser ante todo
auténtico e integral” (n. 23). A este fin ha de ser
reevaluado el rol de los poderes públicos contra la
hegemonía incontrolada de los poderes económicos (n.
24).
3.
Del punto de vista social, el mercado global ha estimulado formas
nuevas de competencia entre los Estados a fin de poseer cada vez
más. Lo cual ha incluido también la “la
reducción de la red de
seguridad social” amenazando los derechos de los
trabajadores, la solidaridad actuada por las formas tradicionales
del Estado social, las organizaciones sindicales, una
desregulación de la movilidad laboral, que crea formas de inestabilidad
psicológica y familiar. Respuesta: “el primer capital que se ha de salvaguardar y
valorar es el hombre, la persona en su
integridad: «Pues el
hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida
económico-social»” (n. 25).
4.
En el plano cultural, hoy las posibilidad de “diálogo
intercultural” se han expandido, pero también el doble
peligro del eclecticismo
cultural por el cual
prevalece el relativismo de los valores y la tendencia a
rebajar la cultura
conduciendo a la homologación de
los estilos de vida (n. 26).