Ficha 4 – El
desarrollo del ser humano es
“vocación”
Prosigue la reflexión sobre el primer
capítulo, remarcando el alma del desarrollo de acuerdo con la
visión de Pablo VI. Está a la base el proyecto que
involucra la persona y su obra como
vocación.
1.
Benedicto XVI asume de la PP un criterio fecundo para comprender
correctamente el impulso del ser humano hacia un desarrollo
incesante: “el progreso es una vocación” porque toca directamente “la vocación
del ser humano a la vida” (n. 16). Ello “equivale a
reconocer, por un lado, que éste nace de una llamada
trascendente y, por otro, que es incapaz de darse su significado
último por sí mismo” . Esta vocación cualifica
el progreso en el trinomio “libertad, verdad y
caridad”(n. 16).
2.
La vocación que rige el progreso es un apelo que necesita
“lalibertad
responsablede la persona y
los pueblos”. Lo cual denuncia tanto las ilusorias
ideologías mesiánicas que restringen la liberta, como la
irresponsabilidad respecto de las dramáticas situaciones de
subdesarrollo (n. 17).
3.
El subdesarrollo comprendido como vocación exige que sea
respetada su “verdad”, es decir su integralidad,
“promover a todos los hombres y a todo el hombre” (n.
18).
4.
Es una vocación que conlleva “la centralidad de la
caridad”, tanto
más hoy donde “la sociedad cada vez más globalizada
nos hace más cercanos, pero no más hermanos...la
razón, por sí sola, es capaz de aceptar la igualdad entre
los hombres y de establecer una convivencia cívica entre
ellos, pero no consigue fundar la hermandad. Ésta nace de una
vocación transcendente de Dios Padre, el primero que nos ha
amado, y que nos ha enseñado mediante el Hijo lo que es la
caridad fraterna (n. 19).
5.
Aquí Benedicto XVI presenta aquello que será el motivo de
fondo de la CiV: “la necesidad de alcanzar una auténtica
fraternidad”. Es una meta que nos urge “comprenderla a
fondo y movilizarse concretamente con el «corazón»,
con el fin de hacer cambiar los procesos económicos y sociales
actuales hacia metas plenamente humanas” (n. 20). La
referencia al c. III es evidente.