Ficha 3 - Así es
como la Iglesia ha comprendido el desarrollo
humano
Este fragmento tomado de
la I Carta de Pablo a los Corintios recuerda el absoluto primado de
Dios en la acción misionera de la Iglesia, criterio de unidad
entre las diferencias, también en lo que se refiere al
desarrollo
«Por mi parte, no pude
hablarles como a hombres espirituales, sino como a hombres
carnales, como a quienes todavía son niños en Cristo. Los
alimenté con leche y no con alimento sólido, porque
aún no podían tolerarlo, como tampoco ahora, ya que
siguen siendo carnales. Los celos y discordias que hay entre
ustedes, ¿no prueban acaso, que todavía son carnales y se
comportan de una manera puramente humana?
Cuando uno dice: «Yo soy
de Pablo», y el otro: «Yo de Apolo», ¿acaso no
están procediendo como lo haría cualquier hombre?
Después de todo, ¿quién es Apolo, quién es
Pablo? Simples servidores, por medio de los cuales ustedes han
creído, y cada uno de ellos lo es según lo que ha
recibido del Señor. Yo planté y Apolo regó, pero el
que ha hecho crecer es Dios. Ni el que planta ni el que riega valen
algo, sino Dios, que hace crecer. No hay ninguna diferencia entre
el que planta y el que riega; sin embargo, cada uno recibirá
su salario de acuerdo con el trabajo que haya realizado. 9 Porque
nosotros somos cooperadores de Dios, y ustedes son el campo de
Dios, el edificio de Dios» (1Cor3,1-9)
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