E. Oración
Ficha 2 - Conoscamos la Encíclica Caritas in veritate
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Estar de parte del Señor cuando existen personas que contradicen la justicia de Dios, corre el riesgo de  convertirse en una situación de persecución y malestar social. El orante resiste y descubre en la bondad del Señor un escudo invencible.
«Señor, escucha mis palabras, atiende a mis gemidos;
Tú no eres un Dios que ama la maldad; ningún impío será tu huésped, ni los orgullosos podrán resistir delante de tu mirada.
Guíame, Señor, por tu justicia, porque tengo muchos enemigos: ábreme un camino llano. En su boca no hay sinceridad, su corazón es perverso; su garganta es un sepulcro abierto, aunque adulan con la lengua. Castígalos, Señor, como culpables, que fracasen sus intrigas; expúlsalos por sus muchos crímenes, porque se han rebelado contra ti. Así se alegrarán los que en ti se refugian y siempre cantarán jubilosos; tú proteges a los que aman tu Nombre, y ellos se llenarán de gozo. Porque tú, Señor, bendices al justo, como un escudo lo cubre tu favor» (Del Salmo 5).